No es la primera vez que iba, de hecho fue la tercera en dos semanas, pero este lunes partí especialmente temprano a Migraciones decidida a hacer de una vez por todas el bendito trámite de la residencia temporaria. Las dos veces anteriores llegué demasiado tarde, aunque igual el viernes me había levantado a las 6:30 AM, por lo que -aprendida mi lección- en esta ocasión estaba en la fila a las 7:30 de la mañana.
Pero llegar cuando todavía estaba oscuro, pocos minutos antes de que la famosa oficina abriera, no era garantía de nada, pues antes de mí habían por lo menos unas 300 personas (sólo para el trámite del Mercosur, otra cosa es Patria Grande) y el rumor era que sólo se reparten 400 números por día. Entonces, si el cálculo de mi lugar en la fila estaba errado, poco importaría haber dormido míseras 4 horas y estar congelándome in the middle of nowhere (porque el edificio queda cerca de Retiro, pero pasadas las líneas de un tren que no se usa hace siglos, en una suerte de descampado tan poco feliz).
El asunto es que mi puntual llegada sólo me consiguió el número 333 (o C33) en los módulos para tramitar la residencia por Mercosur y mientras el asunto empezaba con el E00 yo me puse a hacer fila en la fila de la fotocopiadora para duplicar los documentos que me habían pedido (duplicados que finalmente no serían necesarios). Después de un rato me di cuenta de que la fila en cuestión no avanzaba ni por si acaso y una niña que estaba más adelante averigua que la fotocopia "por ahí" abría tipo 9:30 (eran las 8 de la mañana) y que la gente de Migraciones no tenía nada que hacer porque no depende de ellos. Muy pacientemente seguí leyendo mi libro mientras me congelaba y pasada media hora opté por seguir los consejos de un guardia y partir a Retiro a buscar una fotocopiadora sólo para enterarme que las dos del terminal estaban malas y que todos los negocios con fotocopiadoras en el perímetro que rodea el lugar abren, también, desde las 9:30. Gracias-gracias. Derrotada volví a la fila original, donde ya había perdido mi puesto y estaba so far away de mi puesto inicial.
Cerca de una hora y media más tarde (ya casi acababa mi libro) y después de una serie de escándalos provocados por personitas que querían colarse en la fila, logré fotocopiar mis papeles y conseguí una silla para esperar por mi turno, que cuando iba a llegar fue puesto nuevamente en espera porque una de las señoritas que atendía encontró que justo cuando tocaba el C33 era momento de dejar pasar a todas las personas con guaguas. Gracias-gracias-gracias.
Finalmente fue mi turno y cuando le entrego los papeles a la niña (que ya me caía mal porque me dijo "señora") me informa que el certificado de antecedentes que había emitido el Ministerio de Justicia argentino estaba malo porque al idiota que me atendió se le había ocurrido mezclar el número de mi pasaporte con el del folio, mutación que no era válida para Migraciones. Después de explicarle gentilmente que no era mi culpa y que no había manera de que ella me obligara a hacer la fila nuevamente al día siguiente, la mina me desafía a traerle el bendito certificado corregido antes de la 1:30, prometiendo que en tal caso me atendía directamente. Terminó su discurso con un muy poco gentil "pero no vas a alcanzar".
Entonces, mientras me aguantaba las ganas de llorar, partí a Retiro a tomarme el subte sólo para enterarme después de 10 minutos de espera que el tren se había detenido en la estación anterior porque algún pelotudo se había desmayado y que el servicio quedaba temporalmente suspendido. Respiré profundamente, maldije al tipo del ministerio y su descendencia, putié en argentino y lloré por tres segundos. Después salí del subte y me tomé el primer taxi que pillé, al cual le pagué con el último sencillo que me quedaba. Entré a la oficina donde se retiraba en dichoso certificado y después de que la gorda fea que atiende me ignorara por 10 minutos, me miró e informó que tenía que ir a la oficina de al lado a alegarle a un señor cuyo nombre retuve sólo hasta que pregunté por él. Obligué al guardia del lugar a decirme dónde estaba la fila para acceder a la maldita oficina de queja y cuando eran las 12:40 mi no paciencia era puesta al límite cuando una señora coreana me preguntaba en coreano dónde tenía que ir a buscar el certificado.
Cinco minutos más tarde estoy frente al hombre que puede arreglar mi día pero me informa que el trámite tarda "al menos 30 minutos" (eufemismo en argentino para decir "para siempre"). Superada, aplico la técnica de "te juro que me pongo a llorar ahora mismo" y él me promete que lo va a hacer lo más rápido posible, que todo sale bien, que el certificado me lo van a entregar, que no voy a perder clases, que al día siguiente no me tendría que levantar temprano y hasta que Chile sale campeón de la Copa América. Vuelvo a la oficina de la fea y 10 minutos más tarde tengo mi certificado en la mano. Corro por Tucumán en dirección a una fotocopiadora (que cerró justo después de que yo saliera) y me subo a un taxi que anuncia que sólo acepta sencillo. Le digo que bien por él pero sólo tengo 50 pesos y DEBO llegar a Retiro ahora-ya! tons mejor que se ponga en marcha. Arreglo los papeles en el taxi, le pago, recibo vuelto y me pongo la chaqueta en un solo movimiento mientras me bajo y corro a la entrada antes de que cierre Migraciones.
Llego donde la mina que me atendió antes y frente a su cara de sorpresa no me queda más que decirle "al final alcancé, que bueno, no?". La mina toma mis papeles y me dice que está todo bien, pero me pregunta en mala: "Trajiste los 200 pesos que hay que pagar?". Yo continúo con mi sonrisa y le digo que sí, que no se preocupe y me manda al siguiente trámite. Me siento a esperar que me llamen y cuando miro el reloj veo que recién es la 1:15.
Salí de Migraciones cerca de una hora y media más tarde con mi residencia temporal en la mano, y aunque no conseguí salir bien en la foto me digo a mí misma: misma, eres una grosa.
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miércoles, junio 27, 2007
viernes, junio 15, 2007
Lo que más extraño
- Sacarnos fotos con mi amigas, acción que produce un cambio de switch donde todas hacemos poses, ponemos caras y olvidamos todos los pudores. Me gusta competir con la Lina sobre quién puede congelar más rato una sonrisa y que el resto se ría de eso.
- Jugar con el Nico a balancearlo y que me pida hacerlo de nuevo aunque yo esté cansada. Me gusta saber que puedo negociar con él para que lo balancee una última vez y que quedamos amigos igual.
- Ir a comer sushi con la Mono.
- Abrazar a mi mamá cuando está en la cocina y preguntarle si me va a extrañar cuando me vaya.
- Que me diga que no, porque está contenta de que yo me esté realizando al estudiar en Baires.
- Hablar horas de horas con el Zombie sobre cualquier película y darnos cuenta de lo lateros que somos.
- Conversar con la Panchita muy tarde en la noche, cuando me saco la pintura y nos lavamos los dientes.
- Contarle a la Icha que me cae mal alguien y que lo odie conmigo.
- Los chistes fomes de mi papá.
viernes, abril 06, 2007
Baires versión 2007 (o el largo camino a la segunda casa)
Alguna vez han tenido un sueño en el cual viajan a un lugar y se les queda todo? Bueno señoras y señores, esta jovencita experimentó el sueño en la realidad y fue MUY poco agradable.
Mi venida a Baires se había pospuesto ya varios días porque no tenía depto donde quedarme y porque mi stress pre viaje llegaba a tales niveles que por el bien de mi complexión facial opté por viajar el martes 27 de marzo. Y uno supondría que si el viaje se atrasa se cuenta con más tiempo para hacer las maletas... permítanme decir JA! Empecé con las maletas el lunes (ojo que antes igual medio había agrupado mis cosas) y terminé casi al borde del llanto el martes a las 13:55, cuando el señor del transfer consideró que adelantar el horario en que me iba a buscar sería excelente idea. El tema es que guardé como pude lo que tenía a mano, dejé el mayor desastre del mundo en el living de la casa de mis padres, no pude ni emocionarme al decirle adiós a mis seres queridos y terminé por armar las maletas en el aeropuerto (ojo que no era la única).
Y aunque logré tranquilizarme y la gente de Gol fue de lo más linda al ignorar los cerca de 10 kilos de sobrepeso de mi equipaje, el vuelo fue una versión latina del vuelo de Lost, pero sin ningún Jack que viniera a mi rescate. El avión estaba re vacío y al otro lado del pasillo una señora dormía y la otra leía, mientras yo pensaba "acaso esta gente no se da cuenta de que vamos a morir?!". El avión se lo saltó todo y ojo que digo saltar porque decir turbulencia es un eufemismo en este caso. Pasé todo el vuelo apretando el asiento con una mano y con la otra me echaba viento para evitar vomitar ahí mismo. Cuando estábamos por llegar me porté como la señorita que soy, fui al baño, me tomé el pelo e invoqué a Munra. Muy poco feliz.
Al final llegué y viva (porque chupalla que temí por mi muerte). El panorama seguía sin ser muy feliz porque mi novio había alquilado en un hostal medio del terror, donde a la mañana siguiente fui atacada por la ducha a dos bandas: se cayó literalmente en mi cabeza y había sólo agua hiper caliente porque la fría no funcaba. Se arregló más tarde cuando nos cambiamos de pieza y mejoró mucho más cuando nos mudamos al depto nuevo al día siguiente. Está re bien ubicado, al lado del obelisco, por lo que ahora me voy caminando a mis clases en El Amante. Nos quedamos ahí hasta fines de mayo y la próxima semana empieza la búsqueda del depto definitivo.
No me estoy quejando de nada, sólo me pareció gracioso comentar mi muy accidentada llegada a Baires, jejejeje.
jueves, diciembre 28, 2006
10 cosas que amo de Baires
Esta es una lista que comencé a hacer hace mucho rato ya, pero como mi tiempo frente a un pc con internet estaba en Baires limitado por mis ingresos, nunca tuve la plata para sentarme durante horas a divagar y escribir lo que quería. Hasta ahora.
1) Sus edificios: caminar por Baires es una de las mejores cosas que le puede pasar a un ser humano. La ciudad completa te sonríe y siempre tiene alguna esquina reservada para que te sorprendas con un edificio demasiado bello para ser verdad. Los que más me gustan son los que parecen haber sido cortados a lo largo, dejando sus costados con superficies lisas y unas mini ventanitas que se asoman. Parecen de juguete y eso me fascina.
2) Su cartelera de estrenos: mi película favorita del año (Nadie sabe, Dare mo shiranai de Hirokazu Koreeda) la vi en el cine Cosmos, de calle Corrientes. Para alguien que viene de un país como Chile, donde las joyitas del cine mundial se pillan más en dvd que en fílmico, esta bella y muy nutrida cartelera de estrenos es lo mejor.
3) Calle Corrientes: mi mayor acto de liberación del año consistió en caminar por Corrientes escuchando música. Hay algo casi místico en acercarse al Obelisco lentamente, con el vaivén propio de quien va caminando. La 9 de Julio se da a conocer de forma coqueta y sólo cuando se llega a ella desde Corrientes se produce ese fenómeno especial donde parece que la ciudad se reorganiza desde cero partiendo desde ese lugar. En ese preciso instante Buenos Aires me pertenece a mí y a nadie más.
4) Las palabras: aunque el tono de voz con el que hablan los locales se maneja en varios decibeles más de los que estoy acostumbrada, simplemente adoro su manera de hablar. Porque la piscina es pileta, la polera es remera, el refrigerador es heladera, el metro es subte y el closet es placard. Mi palabra favorita sin duda alguna: cho-lu-lo, básicamente porque el gossip nunca se escuchó mejor.
5) Las pastas (frescas): sí, ok, el ítem comida podía incluir las 4 categorías siguientes, pero resulta un buen ejercicio detenerse en cada detalle. Las pastas acá son el paraíso y le permitieron a esta joven sobrevivir 4 meses sin comer chocolates (por la manda hecha para obtener el Corfo). La vida entera es más fácil y bonita si de comida rápida consiste en gnoquis de papa o ravioles rellenos con ricota y verduras.
6) Las aguas: con 40 grados C de sensación térmica y 75% de humedad consumir líquido pasa a ser fundamental, pero cuando hablamos de aguas saborizadas con limón, lima, pomelo, naranja, manzana y durazno, entonces beberlas es necesario para ser feliz. Lejos mi top one Villa del sur de manzana, seguida por Ser naranja/durazno y Nestlé de pomelo. Si hasta el gas puede desaparecer sin que nadie lo extrañe.
7) Los quesos: los en crema y los sólidos, en láminas o en trozo, todos, pero todos competían unos con otros para ser los más ricos y todos ganaban al mismo tiempo, justo cuando estaban en mis galletas, mi pan o directamente en mi boca.
8) La tienda de Arcor (a.k.a. otra razón para amar Corrientes): si se soñó alguna vez con ganar el ticket mágico de los chocolates de Willy Wonka para conocer su fábrica, entrar a la tienda de Arcor que está casi al llegar al Obelisco está muy cerca de ser lo mismo. Justo al fondo se ubican unos cajones de vidrio transparente que llegan hasta el techo (y más allá), repletos de gomitas, dulces y chocolates.
9) Las tormentas eléctricas: entro a comprar algo y cuando salgo llueve a cántaros. Llueve y llueve y la ciudad sigue funcionando, con las gotas gigantes cayendo, con la gente esperando que pase escondida debajo de los balcones, con los relámpagos centellando y los truenos rugiendo. De lujo.
10) El Amante Escuela: mi pequeño refugio individual/intelectual, el lugar con los tipos más piolas y las chicas más divinas del planeta, películas por millones y más dvds de los que se pueden ver en esta vida.
Qué más se puede pedir?
domingo, octubre 22, 2006
Hace calor
Y mucho, pero mucho.
En estos días se hace realidad esa historia que tantas veces escuché sobre el calor que hace en Baires. Calor que en las noches no cede (en Santiago de Chilito querido resfresca por la noche), que arrastra aire tibio y que viene acompañado de humedad. Ese calor que te obliga a dormir con el ventilador encendido, que te hace perder el pijama en la mitad de la noche y que te obliga a agradecer el sonido de la calle porque la ventana abierta es mejor que morir derretido en el interior. Ese calor que te obliga a lavarte el pelo todos los días (adiós a mi intento de disminuir la grasitud de mi cabello forzándolo a acostumbrarse a permanecer sucio durante dos días) y a ducharte con agua fría.
Hace mucho calor en Baires!!!!!!!!!
Y no sé qué hacer porque estamos recién en octubre y yo este finde ya estrené mi look de faldita, chalas y poleras sin mangas. O sea, no tengo cómo vestirme menos!!!!!!!!!!
martes, octubre 10, 2006
La lluvia cae sobre París
No sobre París precisamente, pero si tomamos en cuenta que mi sobrinito me gritaba "que te vaya bien en París" (confusión propia de un niño de casi cuatro años que tiene a dos tías en el extranjero, una en Baires (yo) y otra más glamorosa en París), la canción aplica bien porque llueve sobre Baires mientras mi sobrino cree que estoy en París.
Llueve en plena primavera, casi religiosamente cada tres días ya que la temperatura sube mucho. Se enfría Baires con la lluvia y se condensa también, porque la humedad que ya era brutal pasa a ser más brutal aún.
Pero estamos en Baires al fin, con Corfo aprobado (tan sólo tardaron cerca de mes y medio en decir que sí) y con cuatrimestre a medias pero bien encausado.
Me gusta estar en Baires cuando llueve.
jueves, junio 15, 2006
Dos meses y 5 días
no me resulta hacerme un ratito para escribir, es complicado. tengo muchas ganas de tener internet las 24 horas del día y pasar una buena tarde frente al computador con no otra obligación que actualizar mi blog de manera más constante. pero bueno, se hace lo que se puede.
baires sigue igual de bonito, con lluvias espectaculares que incluyen rayos y relámpagos. la ventana de la cocina da a una suerte de techo de la terraza, por lo que mientras uno está tratando de preparar el almuerzo puede ver cómo caen rabiosas las gotas de lluvia. el problema es cuando esta lluvia maravillosa es acompañada con humedad y es casi como si el aire estuviera a punto de transformarse en agua en un segundo. mi punto débil es la baja presión y acá suele estar así, por lo que me quedo tirada en la cama sin mucha capacidad de hacer nada.
sigo extrañando chile una barbaridad, pero de a poco estoy construyendo mi mundo por estos lados: los viernes sagrados para ver películas (ahora estamos en musicales) y desayunar en patota con mis compañeros de el amante, las caminatas por lavalle después de clases mientras pelamos a todo el mundo con las chicas, ir a comprar helado con mi novio, recorrer rivadavia en busca de página 12 y golosear con los millones de chocolates y quesos que hay acá.
supongo que me estoy acostumbrando porque el otro día al maldecir dije: eres un boludo!!!!!!
ojo que dije eres, no sos.
baires sigue igual de bonito, con lluvias espectaculares que incluyen rayos y relámpagos. la ventana de la cocina da a una suerte de techo de la terraza, por lo que mientras uno está tratando de preparar el almuerzo puede ver cómo caen rabiosas las gotas de lluvia. el problema es cuando esta lluvia maravillosa es acompañada con humedad y es casi como si el aire estuviera a punto de transformarse en agua en un segundo. mi punto débil es la baja presión y acá suele estar así, por lo que me quedo tirada en la cama sin mucha capacidad de hacer nada.
sigo extrañando chile una barbaridad, pero de a poco estoy construyendo mi mundo por estos lados: los viernes sagrados para ver películas (ahora estamos en musicales) y desayunar en patota con mis compañeros de el amante, las caminatas por lavalle después de clases mientras pelamos a todo el mundo con las chicas, ir a comprar helado con mi novio, recorrer rivadavia en busca de página 12 y golosear con los millones de chocolates y quesos que hay acá.
supongo que me estoy acostumbrando porque el otro día al maldecir dije: eres un boludo!!!!!!
ojo que dije eres, no sos.
jueves, mayo 11, 2006
Un mes y un día
Ayer se cumplió el primer mes de mis potenciales dos años en Baires (potenciales porque mi maestría es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy larga) y la verdad es que estoy feliz.
Pasé toda la primera semana metida en la pieza, sin ganas de salir más que a la esquina. Recuerdo que recién pude salir más allá de 100 metros a la redonda ese sábado, para ir a lo del Bafici. Pasé una semana triste pero lloré mucho menos de lo que creía iba a llorar. Ha sido un poco así, no he llorado tanto. Extraño una brutalidad, pero ya no lloro, al menos no tanto.
Lo que me gusta de este mes cumplido, que además tiene una conotación bella porque cumplo un mes viviendo con alguien por primera vez y ese alguien es mi novio bello, es que celebro un mes cargado de fuerza, de descubrir una fuerza que no sabía estaba allí.
Hoy comencé otro día con esta sensación de chica superpoderosa y me encanta.
Pasé toda la primera semana metida en la pieza, sin ganas de salir más que a la esquina. Recuerdo que recién pude salir más allá de 100 metros a la redonda ese sábado, para ir a lo del Bafici. Pasé una semana triste pero lloré mucho menos de lo que creía iba a llorar. Ha sido un poco así, no he llorado tanto. Extraño una brutalidad, pero ya no lloro, al menos no tanto.
Lo que me gusta de este mes cumplido, que además tiene una conotación bella porque cumplo un mes viviendo con alguien por primera vez y ese alguien es mi novio bello, es que celebro un mes cargado de fuerza, de descubrir una fuerza que no sabía estaba allí.
Hoy comencé otro día con esta sensación de chica superpoderosa y me encanta.
domingo, abril 30, 2006
Transmitiendo desde Baires
Técnicamente hablando este post está tres semanas atrasadas, pero la verdad me acomoda empezar a transmitir ahora y no antes, cuando la vida era un desastre y entre miedos y poca ubicación opté por quedarme los tres primeros días recluída.
Ya estoy en Baires, ya me vine con todas mis maletas (aunque dejé un par de discos) y la verdad todo funciona bien. D-i-v-i-n-o-!
No hay conexión permanente a internet, lo que hace más complicado escribir, pero no importa, porque todo marcha bien.
Vamos de a poquito y hasta ahora el viaje es total.
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